lunes, 14 de marzo de 2011

La Mesa De Salomon


Desconocemos en un gran porcentaje lo que se oculta bajo el suelo de las ciudades emblemáticas de toda España. Toda la historia de las civilizaciones y todos sus misterios residen allí, bajo metros de profundidad donde el hombre a veces no puede ni sabe cómo llegar. Para estrenar nuevo campo en España Oculta hablaremos de uno de los grandes misterios de la humanidad y de una ciudad emblemática, Toledo. Hablaremos pues de la famosa mesa de Salomón y de los subterráneos de Toledo como "la cueva de Hércules".
La mesa de Salomón, objeto simbólico y material de una importancia comparable a otros objetos trascendentales como el grial o el arca de la alianza. Se dice que "quien posea la mesa de salomón llegará a poseer el mundo". Los árabes lo encontraron en la capital del reino visigodo en los primeros días de la conquista musulmana.
Ajbar Machmua recoge una crónica anónima del S.XI en la que se puede leer lo siguiente:
"Tárik llegó a Toledo, y dejando allí algunas tropas, continuó su marcha hasta Guadalajara, después se dirigió a la montaña, pasándola por el desfiladero que tomó su nombre, y llegó a una ciudad que hay a la otra parte del monte, llamada Almeida (la Mesa), nombre debido a la circunstancia de haberse encontrado en ella la Mesa de Salomón, hijo de David, cuyos bordes y pies, en número de 365, eran de esmeralda verde. Llegó después a la ciudad de Amaya, donde encontró alhajas y riquezas, y ... volvió a Toledo en el año 93" .
Multitud de historiadores y arqueólogos intentan encontrar el paradero de la mesa de Salomón, que según los escritos se encuentra sepultada en las cuevas de Hércules, bajo la catedral de Toledo.
El origen de la mesa está en Jerusalén, hasta el año 70. Se cuenta que la mesa de Salomón consistía en una tabla donde el hijo de David, Salomón, escribió el nombre de Dios con el que se podría alcanzar el pleno conocimiento, y con él, el pleno poder. Construida de madera y decorada suntuosamente con esmeraldas y oro contiene el llamado "Shem Shemaforash" que con su sola pronunciación otorga a quien la pronuncia el poder de la creación, la palabra que Dios utilizó para crear el universo.
El nombre de Dios no estaba grabado directamente en la tabla, sino que estaba escrito en forma de acertijo o jeroglífico para poder descubrirlo sin tener que escribirlo.
Jedidías reinó bajo el nombre de Salomón entre 938 y 971 a.C. siendo el tercer rey de Israel y sucesor de Saúl y David. Mandó erigir el mayor templo dedicado a Jehová, el Dios verdadero. Allí guardó y ocultó la mesa. Se cuenta que en aquel templo se guardaban multitud de objetos valiosísimos conectados directamente con el creador, que contaban que tenían predilección por el rey de Israel, Salomón, lo que llevó a este personaje histórico a ser considerado "padre" del conocimiento cabalístico.
A la muerte de Jedidías, Israel se dividió en dos y fue invadida por el reino babilonio y el templo fue saqueado. Sin embargo la mesa pudo salvarse por caprichos del destino.
Los sacerdotes del templo lo custodiaron hasta que el lugar fue destruído por los romanos en el año 70. Fue trasladada, junto con los demás objetos, al templo de Júpiter, el corazón de Roma.
Cuando Roma fue saqueada por los visigodos, la mesa fue transportada a Toulouse (Languedoc) y posteriormente a Toledo.
Aquí entra en juego la leyenda de que la mesa de Salomón está oculta en las cuevas de Hércules, lugar maldito llamado a ser el origen del fin del mundo, bajo la catedral de Toledo. Profetas antiguos explicaban que junto con el descubrimiento de las cuevas de nuevo vendría la destrucción total de la religión católica, el fin del Vaticano y su influencia en el mundo.
Cuando el rey Rodrigo, el último rey de los godos, irrumpió en las cuevas, rompiendo el candado que las cerraba, desató la maldición sobre su pueblo siendo conquistados posteriormente por los árabes y que duró siete siglos. La cueva no debe ser abierta ni visitada hasta que el día preescrito para que la cueva de hércules cumpliese su cometido original por el cual el rey Salomón fue comisionado a construirla.
En el año 1546, por mandato del cardenal de Toledo, Martínez Siliceo y sus acompañantes volvieron a entrar en la cueva y tras ver todo lo que se ocultaba allí murieron en el acto.
En la actualidad incluso el Vaticano busca afanosamente la cueva de Hércules para hallar la mesa de Salomón. Compitiendo en su búsqueda están sectas herméticas, incluso satánicas y sin dejar de mencionar y quitarle prestigio también la orden del temple que en las sombras ha sorbevivido todo este tiempo a la influencia del Vaticano.

Quizás algún día se encuentre este objeto místico y valiosísimo, quizás no exista y debamos entender el simbolismo que se esconde detrás de todas estas historias de objetos divinos en contacto directo con Dios, o quizás haya sido encontrada ya y se oculte su verdad a los ojos del mundo con cualquier fin imaginable. Ésta es la historia de la mesa de Salomón.


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